Al igual que otros productos de excepcional calidad (como el caviar o el foie), la mejor manera de disfrutar de un buen jamón ibérico es degustarlo sólo, sin acompañarlo de ningún otro alimento que pueda interferir en su textura, aroma y sabor. Siempre a una temperatura de unos 18°C para apreciar todo su aroma y sabor.
Un plato de jamón ibérico debe contener entre 80 y 100 gramos de jamón presentado en finas y cortas lonchas, de manera que podamos saciar nuestro deseo y apreciar al máximo sus cualidades.
A pesar de lo anteriormente dicho, está muy extendida la costumbre de acompañar el consumo del jamón ibérico con pan o picatostes (pan duro o tostado), así como con algunos tipos de vino.
Es tradicional acompañar el jamón ibérico con una copa de fino o manzanilla, vinos suaves que aportan una gama de aromas y sabores que se complementan muy bien con las propias del jamón. Los vinos tintos y algunos blancos, siempre que no sean demasiado fuertes o ácidos, constituyen también un buen maridaje.
En Jamones Merino le ofreceremos una receta del mes con el jamón o los productos ibéricos como elemento principal.
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